Arrastrando las valijas...

martes, 13 de agosto de 2013

Budapest




La ciudad dividida en dos...


(Recomiendo leer primero "Praga")

Partimos en bus desde Praga rumbo a Budapest a las 7:30 am.

En el camino pasamos por Moravia, que pertenece a la República Checa y cuya capital es Brno (se pronuncia Bernó), la vimos desde la ruta, no entramos, ya que, según nos dijo el guía, es una ciudad muy industrializada, sin atractivos turísticos. Paramos unos 45 minutos en una gasolinera para tomar café, ir al baño, comprar un sándwich para el almuerzo, etc. y seguimos viaje…

Cruzamos la frontera con Eslovaquia, cuya capital es Bratislava, a orillas del Danubio. La vimos también desde el bus, aunque volveríamos para conocerla de camino para Viena, unos días después. Seguimos viaje rumbo a Hungría y entramos en una ciudad llamada Gyor, conocida también como la “ciudad de los cuatro ríos”. Estuvimos allí aproximadamente una hora y media, suficiente para caminarla y apreciar sus calles, su edificación, etc., nos gustó mucho:
Nota: Para aumentar el tamaño de las fotos clickear sobre ellas.
Llegamos a Budapest aproximadamente a las 15:00 y directamente realizamos un city tour, con una guía de la ciudad, que se unió a nosotros. Recorrimos parte de Buda y de Pest. Comenzamos por una zona alta, en Buda, es una parte de la ciudad donde hay colinas, a diferencia de Pest que es plana. Allí está el Bastión de los Pescadores (1899-1905), que es uno de los edificios más característicos, de estilo neorrománico y que formó parte de una antigua muralla del castillo, detrás de la Iglesia de Matías, a la cual no pudimos entrar porque estaban dando misa y no permitían la entrada a turistas.
Bastión de los Pescadores
Cruzamos el Danubio por el Puente de Cadenas y así pasamos a Pest. Recorrimos la Avenida Andrassy, que nos hizo acordar a los Champs-Elysées de París, con unos edificios a cada lado de la avenida espectaculares, como por ejemplo el Teatro Nacional de la Opera. Así llegamos a la Plaza de los Héroes, con el Monumento Milenario. Esta es una plaza inmensa y con enormes estatuas de los reyes húngaros, príncipes  de Transilvania y los legendarios siete caudillos de las tribus que conquistaron la Cuenca de los Cárpatos.
Recorrimos el Parque Municipal, con jardines, balnearios, piscinas de aguas termales y hasta un zoológico.

Pasamos por la Galería de Arte, el Museo de Bellas Artes, el Puente de Isabel, la Estación ferroviaria, el Mercado, el Parlamento -que nos hizo acordar mucho al inglés- etc.
Una vista del Parlamento
Desde todos los lugares de la ciudad se puede ver en lo alto del Monte Gerardo, el Monumento de la Liberación, de 36 metros de altura que representa la figura de una joven que tiene en las manos una hoja de la palma de la victoria y la paz, símbolo de la libertad.

Cerca de las 20:00 terminó el city tour y llegamos al nuevo hotel, el Hotel Budapest, en la zona de Buda, muy lindo.

Estábamos exhaustos!! Así que a bañarnos y a cenar en el restaurante del mismo hotel. Como hacía calor lo hicimos en la terraza. Muy cerca de nosotros un grupo grande de alemanes habían juntado varias mesas y chupaban cerveza  a lo loco y del otro lado en otra mesa cinco españoles, tres mujeres y dos varones, comían y reían, contando anécdotas en voz muy alta.

Anécdota: en un momento los españoles programan una cámara de fotos en automático para sacarse una foto todos juntos y una de las más jodonas dice bien fuerte: “digan clítoris!!”… Nosotros que ya nos estábamos divirtiendo y riendo a costa de ellos, le decimos: “Ojo, que en todos lados hay alguien que entiende y habla español”… a partir de ahí nos pusimos a conversar entre todos. Resultaron muy simpáticos los españoles!!



Al día siguiente nos despertaron a las 6:30. Desayunamos y salimos con el bus del tour y nuestro guía Diego, de origen italiano pero de habla española y que vivía en Cracovia (Polonia) -para él “una de las ciudades más bonitas de Europa”- rumbo a Esztergom, un pueblo pequeño y antiguo en el límite entre Hungría y Eslovaquia, este límite es justamente el Río Danubio, al que muy poca veces lo hemos visto azul, como dice el vals de Strauss, más vale verdoso amarronado…

Allí subimos hasta una colina donde está una Basílica muy grande, sede del Primado de Hungría.
Luego seguimos hacia una antigua fortaleza en ruinas, en Visegrad, antes de llegar paramos en un mirador desde donde se aprecia un recodo del Río Danubio, es una curva casi de 90°, con unas vistas hermosas:
El Río Danubio en total tiene unos 3000 km y nace en Alemania, cerca de Regensburg, donde nosotros habíamos estado días antes, desembocando en el Mar Negro. Cruza Europa de oeste a este y su curso incluye partes de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. La cuenca del Danubio se extiende además por la República Checa, Suiza, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro. Curiosamente el río nunca se denomina Danubio a lo largo de los países por los que fluye, sino que adquiere los siguientes nombres: Donau (en Alemania y Austria), Dunaj (en Eslovaquia), Duna (en Hungría), Dunav (en Croacia, Serbia, Bulgaria y Ucrania) y Dunarea (en Rumania).  Bueno, acá estuvimos solo un rato, lo suficiente para que todos nos fotografiáramos con el fondo del Danubio, a modo de telón natural.

Luego paramos en otro pueblito, habitado por artesanos, pintores, etc., por ejemplo el artesano en madera que fabrica, entre otras cosas, unas cajitas, llamadas “de los secretos”, porque para abrirlas hay que encontrar una llavecita deslizando su base y quitando una tapita que la esconde. Son talladas, pintadas a mano en diversos colores y de distintos tamaños. Obviamente me compré una, color azul, para mi colección, e hice tallar el nombre del pueblo en ella: Szentendre, que significa San Andrés.
Manos a la obra... tallando mi cajita
Este pueblito está a 18 km de Budapest y tiene unas calles adoquinadas muy pintorescas, con bares y tiendas de souvenirs, una al lado de la otra, llenas de turistas!! De acá es típico también un vino blanco llamado Tocay.   
            
Volvimos a Budapest, parando en una gasolinera donde aprovechamos para comprar unos sándwichs que luego serían nuestro almuerzo.

Entramos en Budapest por una zona llamada Óbuda, donde hay restos de civilización romana.

La excursión de la mañana terminó aproximadamente a las 14:00, comimos los sándwichs en la habitación del hotel y descansamos hasta las 16:30.

A las 18:00 el bus del tour nos dejó en el centro de Pest, caminamos por una calle peatonal hasta el Mercado Cubierto Central, que queríamos conocer y del que nos habían hablado mucho, pero… cerrado!! Es un edificio muy bonito, al que solo conocimos desde afuera:
Seguimos recorriendo la parte céntrica, sacando fotos de los hermosos edificios que nos maravillaban con su construcción. Nos ha gustado muchísimo esta ciudad!!

Cenamos en un restaurante de la peatonal, en la “terraza” caminamos un rato largo por la orilla del Río, fotografiando los edificios del lado de Buda y el puente de las Cadenas, todo iluminado.

Volvimos al hotel en el Bus 5, tomamos unos cafecitos en el Coffee Shop del hotel y a armar nuevamente las maletas…



Al día siguiente saldríamos para Viena…

En el camino paramos en Bratislava, capital de Eslovaquia, ciudad junto al Danubio, con un atractivo centro histórico. En lo alto de una colina se puede ver el castillo de los Habsburgo. Recorrimos sus calles céntricas, pasando por un moderno monumento en homenaje a una Sinagoga judía que estuvo en ese preciso lugar y que fuera destruida durante la 2ª. Guerra Mundial. 
 







En todo el casco céntrico hay unos muy bonitos edificios, con varias de las tradicionales estatuas en bronce que representan personajes típicos, como por ejemplo un Napoleón apoyado en un banco frente al Consulado de Francia ó el obrero que se asoma desde una boca de tormenta en el piso de una calle peatonal, al que conocía de una nota de Turismo de La Nación -lo había estado buscando desde que llegamos a Budapest- y al que no dudé en preguntarle por una dirección…


En Bratislava el tiempo solo nos alcanzó para caminarla un poco, tomarnos unos capuccinos en un café y comprarnos unos sándwichs  para el almuerzo.




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