La ciudad dividida en dos...
(Recomiendo leer primero "Praga")
Partimos en bus desde Praga rumbo
a Budapest a las 7:30 am.
En el camino pasamos por Moravia,
que pertenece a la República Checa
y cuya capital es Brno (se pronuncia Bernó), la vimos desde la ruta, no
entramos, ya que, según nos dijo el guía, es una ciudad muy industrializada,
sin atractivos turísticos. Paramos unos 45 minutos en una gasolinera para tomar
café, ir al baño, comprar un sándwich para el almuerzo, etc. y seguimos viaje…
Cruzamos la frontera con
Eslovaquia, cuya capital es Bratislava, a orillas del Danubio. La vimos también
desde el bus, aunque volveríamos para conocerla de camino para Viena, unos días
después. Seguimos viaje rumbo a Hungría y entramos en una ciudad llamada Gyor,
conocida también como la “ciudad de los cuatro ríos”. Estuvimos allí
aproximadamente una hora y media, suficiente para caminarla y apreciar sus
calles, su edificación, etc., nos gustó mucho:
Nota: Para aumentar el tamaño de las fotos clickear sobre ellas.
Llegamos a Budapest aproximadamente a las 15:00 y directamente realizamos un city tour, con una guía de la ciudad, que se unió a nosotros. Recorrimos parte de Buda y de Pest. Comenzamos por una zona alta, en Buda, es una parte de la ciudad donde hay colinas, a diferencia de Pest que es plana. Allí está el Bastión de los Pescadores (1899-1905), que es uno de los edificios más característicos, de estilo neorrománico y que formó parte de una antigua muralla del castillo, detrás de la Iglesia de Matías, a la cual no pudimos entrar porque estaban dando misa y no permitían la entrada a turistas.
Llegamos a Budapest aproximadamente a las 15:00 y directamente realizamos un city tour, con una guía de la ciudad, que se unió a nosotros. Recorrimos parte de Buda y de Pest. Comenzamos por una zona alta, en Buda, es una parte de la ciudad donde hay colinas, a diferencia de Pest que es plana. Allí está el Bastión de los Pescadores (1899-1905), que es uno de los edificios más característicos, de estilo neorrománico y que formó parte de una antigua muralla del castillo, detrás de la Iglesia de Matías, a la cual no pudimos entrar porque estaban dando misa y no permitían la entrada a turistas.
| Bastión de los Pescadores |
Cruzamos el Danubio por el Puente
de Cadenas y así pasamos a Pest. Recorrimos la Avenida Andrassy, que nos hizo
acordar a los Champs-Elysées de París, con unos edificios a cada lado de la
avenida espectaculares, como por ejemplo el Teatro Nacional de la Opera. Así llegamos a la Plaza de los Héroes, con el
Monumento Milenario. Esta es una plaza inmensa y con enormes estatuas de los
reyes húngaros, príncipes de
Transilvania y los legendarios siete caudillos de las tribus que conquistaron la Cuenca de los Cárpatos.
Recorrimos el Parque Municipal,
con jardines, balnearios, piscinas de aguas termales y hasta un zoológico.
Pasamos por la Galería de Arte, el Museo
de Bellas Artes, el Puente de Isabel, la Estación ferroviaria, el Mercado, el Parlamento
-que nos hizo acordar mucho al inglés- etc.
| Una vista del Parlamento |
Desde todos los lugares de la
ciudad se puede ver en lo alto del Monte Gerardo, el Monumento de la Liberación, de 36 metros de altura que
representa la figura de una joven que tiene en las manos una hoja de la palma
de la victoria y la paz, símbolo de la libertad.
Cerca de las 20:00 terminó el city
tour y llegamos al nuevo hotel, el Hotel Budapest, en la zona de Buda, muy
lindo.
Estábamos exhaustos!! Así que a
bañarnos y a cenar en el restaurante del mismo hotel. Como hacía calor lo
hicimos en la terraza. Muy cerca de nosotros un grupo grande de alemanes habían
juntado varias mesas y chupaban cerveza
a lo loco y del otro lado en otra mesa cinco españoles, tres mujeres y
dos varones, comían y reían, contando anécdotas en voz muy alta.
Anécdota: en un momento los
españoles programan una cámara de fotos en automático para sacarse una foto
todos juntos y una de las más jodonas dice bien fuerte: “digan clítoris!!”…
Nosotros que ya nos estábamos divirtiendo y riendo a costa de ellos, le
decimos: “Ojo, que en todos lados hay alguien que entiende y habla español”… a
partir de ahí nos pusimos a conversar entre todos. Resultaron muy simpáticos
los españoles!!
Al día siguiente nos despertaron a
las 6:30. Desayunamos y salimos con el bus del tour y nuestro guía Diego, de
origen italiano pero de habla española y que vivía en Cracovia (Polonia) -para
él “una de las ciudades más bonitas de Europa”- rumbo a Esztergom, un pueblo
pequeño y antiguo en el límite entre Hungría y Eslovaquia, este límite es
justamente el Río Danubio, al que muy poca veces lo hemos visto azul, como dice
el vals de Strauss, más vale verdoso amarronado…
Allí subimos hasta una colina
donde está una Basílica muy grande, sede del Primado de Hungría.
Luego seguimos hacia una antigua
fortaleza en ruinas, en Visegrad, antes de llegar paramos en un mirador desde
donde se aprecia un recodo del Río Danubio, es una curva casi de 90°, con unas
vistas hermosas:
El Río Danubio en total tiene unos
3000 km
y nace en Alemania, cerca de Regensburg, donde nosotros habíamos estado días
antes, desembocando en el Mar Negro. Cruza Europa de oeste a este y su curso incluye partes de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. La cuenca del Danubio se extiende
además por la República Checa, Suiza,
Eslovenia, Bosnia y Herzegovina
y Montenegro. Curiosamente el río nunca se
denomina Danubio a lo largo de los países por los que fluye, sino que adquiere
los siguientes nombres: Donau (en Alemania y Austria), Dunaj (en Eslovaquia),
Duna (en Hungría), Dunav (en Croacia, Serbia, Bulgaria y Ucrania) y
Dunarea (en Rumania). Bueno, acá
estuvimos solo un rato, lo suficiente para que todos nos fotografiáramos con el
fondo del Danubio, a modo de telón natural.
Luego paramos en otro pueblito,
habitado por artesanos, pintores, etc., por ejemplo el artesano en madera que
fabrica, entre otras cosas, unas cajitas, llamadas “de los secretos”, porque para
abrirlas hay que encontrar una llavecita deslizando su base y quitando una
tapita que la esconde. Son talladas, pintadas a mano en diversos colores y de
distintos tamaños. Obviamente me compré una, color azul, para mi colección, e
hice tallar el nombre del pueblo en ella: Szentendre, que significa San Andrés.
| Manos a la obra... tallando mi cajita |
Este pueblito está a 18 km de Budapest y tiene
unas calles adoquinadas muy pintorescas, con bares y tiendas de souvenirs, una
al lado de la otra, llenas de turistas!! De acá es típico también un vino
blanco llamado Tocay.
Volvimos a Budapest, parando en
una gasolinera donde aprovechamos para comprar unos sándwichs que luego serían
nuestro almuerzo.
Entramos en Budapest por una zona
llamada Óbuda, donde hay restos de civilización romana.
La excursión de la mañana terminó
aproximadamente a las 14:00, comimos los sándwichs en la habitación del hotel y
descansamos hasta las 16:30.
A las 18:00 el bus del tour nos
dejó en el centro de Pest, caminamos por una calle peatonal hasta el Mercado
Cubierto Central, que queríamos conocer y del que nos habían hablado mucho,
pero… cerrado!! Es un edificio muy bonito, al que solo conocimos desde afuera:
Seguimos recorriendo la parte
céntrica, sacando fotos de los hermosos edificios que nos maravillaban con su
construcción. Nos ha gustado muchísimo esta ciudad!!
Cenamos en un restaurante de la
peatonal, en la “terraza” caminamos un rato largo por la orilla del Río,
fotografiando los edificios del lado de Buda y el puente de las Cadenas, todo
iluminado.
Volvimos al hotel en el Bus 5,
tomamos unos cafecitos en el Coffee Shop del hotel y a armar nuevamente las
maletas…
Al día siguiente saldríamos para
Viena…
En
el camino paramos en Bratislava, capital de Eslovaquia, ciudad junto al
Danubio, con un atractivo centro histórico. En lo alto de una colina se puede
ver el castillo de los Habsburgo. Recorrimos sus calles céntricas, pasando por
un moderno monumento en homenaje a una Sinagoga judía que estuvo en ese preciso
lugar y que fuera destruida durante la 2ª. Guerra Mundial.
En todo el casco
céntrico hay unos muy bonitos edificios, con varias de las tradicionales
estatuas en bronce que representan personajes típicos, como por ejemplo un
Napoleón apoyado en un banco frente al Consulado de Francia ó el obrero que se
asoma desde una boca de tormenta en el piso de una calle peatonal, al que
conocía de una nota de Turismo de La
Nación -lo había estado buscando desde que llegamos a
Budapest- y al que no dudé en preguntarle por una dirección…
En
Bratislava el tiempo solo nos alcanzó para caminarla un poco, tomarnos unos
capuccinos en un café y comprarnos unos sándwichs para el almuerzo.
muy lindo relato!!!
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