Muy poco tiempo para tan bella ciudad...
Junio de 2007. Contra nuestra costumbre habíamos decidido recorrer las llamadas "ciudades imperiales" en un tour de origen español que contratamos desde Argentina. Iniciamos el recorrido por Praga a la que llegamos en avión desde Munich, luego continuaríamos por Budapest y finalmente Viena.
El avión era de una
pequeña empresa -Air Dolomiti-, contratada por Lufthansa, con una muy buena
atención a bordo y una muy rica comida, lástima que salió atrasado, debía
partir a las 15:25 pero recién lo hizo a las 17:00.
Llegamos a Praga
(Praha, en checo) a las 18:00. Esperamos una hora a nuestro transfer, que nunca
apareció, por lo que nos subimos a una combi que, conducida por un impenetrable
señor de “la cara marcada”, que no emitió un solo sonido en todo el viaje, nos
dejó en el Hotel Dúo, en las afueras de Praga.
Ya eran las 20:00.
Conclusión: nos
bañamos, bajamos al lobby e hicimos contacto con el coordinador del tour al que
nos sumábamos. Un tour de una organización de Sevilla con sede principal en
Madrid –Europamundo– y cuyo coordinador, Rupert, no demasiado simpático, ni
amable, ni nada… que tampoco nos gustó nada…, como el hotel…
Cenamos en el
restaurante del hotel, buena comida. Algo que nos gustaba por lo menos…
Y nada más: a
dormir… Mañana será otro día…
Al día siguiente nos levantamos a
las 7:00. Desayunamos
“copiosamente” y a las 8:30 salimos en el bus del tour, con turistas de habla
portuguesa y española, acompañados por
una guía checa, llamada Juana. Entre el grupo había colombianos, mejicanos,
brasileros, venezolanos, uruguayos y argentinos: nosotros y también un matrimonio
de Mar del Plata.
Así comenzó nuestro
contacto con esta hermosa ciudad, a la que algunos apodan
"la ciudad de las cien cúpulas", "la ciudad dorada",
"París de los años 20 en los años 2000", "la madre de todas las
ciudades" y "el corazón de Europa".
Lo primero que hicimos fue subir hasta la zona de Prazsky Hrad, es decir
el Castillo de Praga, que está en la colina más alta de la ciudad. No es un
único edificio, en realidad es un conjunto de edificaciones que incluyen
palacios, torres, la Iglesia
de la Santa Cruz,
la Torre de la Pólvora, la Catedral católica de San
Vito, el Palacio Real, el convento de San Jorge -que contiene arte
antiguo de Bohemia- y la
Basílica de San Jorge, así como galerías de pintura
renacentista y barroca que funcionan en las antiguas caballerizas del castillo.
![]() |
| Catedral de San Vito |
La visita incluyó un espectáculo inesperado: una orquesta de música clásica que en
mitad de la mañana y al aire libre nos deleitó con sus interpretaciones:
Pese a
los sucesivos incendios e invasiones, el Castillo de Praga es uno de los más notables, suntuosos y emblemáticos vestigios del gran pasado
histórico, cultural y social de la capital de la República Checa. Fundado en el siglo IX, fue la residencia de los reyes de Bohemia, de emperadores del Imperio Romano, de presidentes de Checoslovaquia y
ahora de la República
Checa. En él se encuentran las Joyas de la
corona de Bohemia. Con 570 metros de largo y 130 de anchura media, es
considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Fue remodelado entre 1920-1934 a petición del
presidente checo Masaryk.
Luego de recorrer
todo el predio del Castillo, bajamos caminando hasta la zona de Malá Strana, el
barrio más antiguo de Praga, con sus callecitas y sus casas de magníficas
decoraciones, antiguas pero en un estado espectacular, algunas con ciertas
“señales” distintivas de quién la habitó antiguamente, como la que tiene tres
violines moldeados, ya que allí vivió un fabricante de violines:
Llegamos al puente de Carlos IV que cruza el Río Moldava y que tiene treinta enormes estatuas, entre ellas la más famosa, la de Juan Nepomuceno.
Llegamos al puente de Carlos IV que cruza el Río Moldava y que tiene treinta enormes estatuas, entre ellas la más famosa, la de Juan Nepomuceno.
San Juan Nepomuceno o Juan de Nepomuk -Jan Nepomucký en checo- nació en 1340
y murió el 20 de marzo de 1393.
Es el santo patrono de Bohemia.
Según
la leyenda, era el confesor de la reina de
Bohemia y se negó a romper el voto del secreto de confesión. Juan Nepomuceno
fue el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión,
así se convirtió en un protector contra las calumnias, y debido a la forma de
su muerte, también se lo considera protector frente a las inundaciones, ya que
el 20 de marzo de 1393 fue arrojado al río Moldava desde el Puente Carlos de Praga, a petición del rey de Bohemia Wenceslao de
Luxemburgo.
Seguimos
caminando por la ciudad vieja, pasando por la casa natal de Franz Kafka (1883-1924), este es un viejo edificio situado en el límite del ghetto judío de Praga,
a dos pasos de la iglesia rusa ortodoxa
de San Nicolás.
Kafka
fue uno de los escritores más importantes del siglo XX en lengua alemana. Su obra es una de las más
influyentes de la literatura universal en el último siglo, a pesar de no ser
muy extensa: fue autor de tres novelas (El proceso, El castillo
y América),
de una novela corta muy famosa, La Metamorfosis,
y de gran número de parábolas y relatos breves.
También pasamos y
entramos en la Iglesia
donde se encuentra la famosa imagen del Niño Jesús de Praga, en cera, impecable
desde hace aproximadamente 300 años.
La particular
devoción al Santo Niño de Praga comenzó a principios del siglo XVII. La Princesa Polyxenia
de Lobkowitz recibió, como regalo de su madre, en su matrimonio, una hermosa
estatua del Divino Niño procedente de España. La estatua era de
cera, de 48 cm.
En ella el Niño Jesús está de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de
bendecir, mientras con la izquierda sostiene un globo dorado que representa la
tierra. Su rostro es tierno y gracioso. Y así nos pareció cuando lo
contemplamos en silencio, ya que en ese momento estaban dando misa.
Así llegamos a la Plaza principal, la Staromestké Námesti,
es decir la Plaza
de la Ciudad Vieja,
donde se encuentra el famoso reloj astronómico dorado del Ayuntamiento, que
cada hora, gracias a un mecanismo que posee, se abren unas puertitas, giran los
apóstoles y una serie de personajes que representan la muerte, la vanidad, la
avaricia y la lujuria.
También en esta plaza hay miles de bares, restaurantes y más músicos –esta vez lo que vimos fue una orquesta de jazz tocando en mitad de la plaza- y por supuesto: miles de turistas!!...
También en esta plaza hay miles de bares, restaurantes y más músicos –esta vez lo que vimos fue una orquesta de jazz tocando en mitad de la plaza- y por supuesto: miles de turistas!!...
Almorzamos en un
restaurante en la misma plaza, bajo unas enormes sombrillas blancas:
Probamos el típico goulach, que si bien es un plato húngaro, esta vez fue elaborado en la República Checa y saboreado por argentinos… muy bueno!
Probamos el típico goulach, que si bien es un plato húngaro, esta vez fue elaborado en la República Checa y saboreado por argentinos… muy bueno!
En esa foto podemos
ver la plaza y la Iglesia
de Nuestra Señora de Týn atrás:
No existe en Praga otra iglesia tan marcada por la historia y tan estrechamente vinculada con la evolución de la capital checa, como ésta, y muy pocas están ubicadas en una plaza tan hermosa y tan pródiga en arte, magia e historia.
No existe en Praga otra iglesia tan marcada por la historia y tan estrechamente vinculada con la evolución de la capital checa, como ésta, y muy pocas están ubicadas en una plaza tan hermosa y tan pródiga en arte, magia e historia.
La primera
particularidad que salta a la vista en esta iglesia es que no está ubicado
directamente sobre la plaza misma, sino que aparentemente fue construido dentro
del patio de una casa.
El nombre de Týn
proviene de la palabra antigua checa "otýn ný" que quiere decir
"acorralado" y hace referencia a ese patio en que fue construida. El
patio sirvió hasta la primera mitad del siglo XIII como posada para los
mercaderes extranjeros que pasaban por la ciudad, y posteriormente como aduana
y mercado capitalino.
Bien, retomemos
nuestro relato de este día en Praga, a las 14:00 regresamos al hotel a
descansar un poco, hasta las 18:00 que volvimos al centro, siempre en el mismo
bus, no olvidemos que el hotel está bastante lejos del centro.
Con Roberto
decidimos ir a alguno de los habituales conciertos que se dan en la ciudad,
tanto en iglesias como en antiguos monasterios, mientras que Alicia y Juan
Carlos optaron por asistir a una función del famoso Teatro Negro de Praga.
El concierto que
elegimos se daba en la biblioteca del Monasterio de St. Michael, muy imponente,
con un cielorraso hermosísimo, con escenas antiguas pintadas.
La orquesta estaba
formada por tres violines y un violoncelo, el programa duró un poco más de una
hora y tocaron música de Vivaldi, Mozart, Bach, Haydn, etc. Estuvo todo muy
bueno!
A la salida del
concierto caminamos por el centro haciendo algunas compritas, algunos recuerdos
de Praga, como artesanías hechas en el típico cristal checo y algunas otras
pequeñeces, sin faltar la clásica cajita para mi colección. También compramos las típicas Matrioshkas, las
muñequitas en madera liviana que encastran una dentro de otra y que aunque su
origen es ruso, en Praga abundan como recuerdo para el turista.
Caminamos por una
ancha avenida, la Václavske Námesti,
que llega hasta la famosa Plaza de Wenceslao, testimonio de la llamada
Primavera de Praga. Durante la Guerra Fría, la Primavera de Praga (en checo: Pražské
jaro) fue un periodo de intento de liberalización política en Checoslovaquia que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país
fue invadido por la URSS, y sus aliados del Pacto de Varsovia -a excepción de Rumania- en una acción que pretendía evitar el
ingreso de un potencial sistema capitalista dentro de Checoslovaquia.
A esta
zona se le llama Ciudad Nueva,
con muchos hoteles, casinos y negocios. Se destaca la Plaza de la República (Námestí
Republiki), la moderna calle Narodni Trina, el Teatro Nacional (Narodni
Divadlo) y finalmente la Plaza
de Wenceslao (Vaclav Namesti), presidida por el Museo Nacional y la estatua de
San Wenceslao.
San Wenceslao es el
Patrono de los checoslovacos, cuya fiesta se celebra los 28 de septiembre.
Wenceslao quiere decir: "el más glorioso". La historia de Wenceslao
nos dice que era hijo del duque Vratislao que gobernaba a Checoslovaquia. Tenía
un hermano llamado Boleslao. A Wenceslao lo educó la abuela, Santa Ludmila, la
cual se esmeró por hacer de él un fervoroso católico. En cambio a Boleslao lo
formó la madre, que era una terrible anticatólica. Luego que muere su padre en
una batalla, su esposa comienza a gobernar, pero eran tantas las leyes que ella
daba contra los católicos, que estos exigieron que Wenceslao, como hijo mayor,
se posesionara del mando de la nación. Y así lo hizo y era muy querido por su
pueblo. Pero su hermano, aconsejado por la madre, se propuso acabar con
Wenceslao, para poder así quedarse él de gobernante. El 28 de septiembre del
año 938 Wenceslao, de solo 30 años, fue asesinado por su hermano. En su
sepulcro empezaron a obrarse milagros y su fama de santidad se extendió por
todo el país. Boleslao no pudo olvidar nunca el terrible crimen que había
cometido, y él y su madre terminaron trágicamente su vida.
A los pies de la
estatua de San Wenceslao suele haber flores y velas en honor a un estudiante
checo que se prendió fuego a lo bonzo en 1969 en protesta por la invasión
soviética de Praga. Y frente al mismo monumento se encuentra un sencillo
homenaje a las víctimas del comunismo, consistente en unas simples guirnaldas,
fotografías de las víctimas, cruces y velas, que desde la Revolución de
Terciopelo, que fue el movimiento pacífico por el cual el partido comunista de Checoslovaquia perdió
el monopolio del poder y se volvió a la democracia en 1989, se ha mantenido
aquí como un santuario no oficial.
También muy cerca
está la Ópera Estatal.
En nuestra caminata
pasamos por el edificio de la
Assicurazioni Generali, donde Kafka trabajó
diez meses (1906-07)
Regresamos a la Plaza de la Ciudad Vieja, comimos unos
sándwichs en un bar sobre la plaza, caminamos un poco más por la zona, que de
noche presentaba otro encanto distinto y volvimos al hotel en taxi, ya que se
había hecho muy tarde.
Nuevamente a armar
las valijas… Al día siguiente salimos para Budapest.
A despedirnos de la
mágica Praga, entonces…









HERMOSO RELATO, CON MUCHOS DATOS PARA TENER EN CUENTA EN MI PRÓXIMA VISITA, BUENÍSIMAS LAS FOTOS.
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